viernes, 10 de abril de 2015

Pompones que se hacen en un periquete


El armario de la habitación de cuando éramos pequeñas, setentero y casi como nuevo, está ahora lleno de juguetes, cuadernos y libros. Me encanta que esté aún en uso, es chulo y le da un toque muy  personal a la habitación donde se han colado varios elementos de IKEA. Además me trae muy buenos recuerdos.

El armario es ya tan viejo que se merecía algo nuevo y por fin le hemos preparado el colgador para la puerta que tenía en mente desde hacía ya mucho tiempo. Un año en proyecto esperando sacar tiempo para hacerlo y luego resulta que se hace en un periquete... ¿os gusta?


viernes, 13 de febrero de 2015

Hoy, Orejas de Carnaval


Hoy vamos a hacer "Orejas de Carnaval " un postre típico de esta época que cada año hacíamos con mi abuela, La Abueli, como nosotras la llamábamos, y que nos trae buenísimos recuerdos.

Aquí os dejamos la receta original de nuestra abuela tal y como aparece escrita en su cuaderno de recetas y os animamos a hacerla, están buenísimas. 

Ingredientes:
 - Huevos
- Aceite
- Vino blanco
- Aguardiente
- Azúcar
- Harina

Elaboración:
Por cada huevo hay que echar un pocillo* de aceite, otro de vino blanco, otro de aguardiente, un puño de azúcar. Harina, hay que echar la que admita. Después se mezcla todo, se van cogiendo pedacitos y se extienden y se frien en la sartén. Una vez fritas se espolvorean por encima con azúcar glass.
¡Que aproveche! Ya nos contaréis si habéis hecho la receta y si os han gustado.

¡Ah! olvidaba deciros que el pocillo viene a ser la medida de una taza de café ;-)


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Y si tuviésemos columpios en las marquesinas de los autobuses?




Mirando estos días blogs de arquitectura he descubierto sitios que me encantaría tener en mi ciudad, sitios altamente disfrutables.

Uno de los que más me sorprendió es el de la foto, las marquesinas de los autobuses de Montreal. Al verlos he recordado una anécdota de mi abuela, o "la abueli" como nosotras la llamábamos, que a sus 75 años fue con su hermana también de setenta y tantos a llevar al nieto de ésta a un parque. Mi abuela al ver al niño montado en los columpios tan feliz, le confesó a su hermana que ella nunca se había montado en un columpio, cuando ella era pequeña no había tenido ocasión. Entonces, como no había nadie en el parque decidió probar y se subieron las dos a los columpios. Al verse allí subidas, y como si de  una travesura se tratara, les entró tanta risa que no podía parar de reir. Cuando mi abuela nos lo contó a la vuelta nos pareció una historia genial.

... y eso, que me encantaría que hubiese columpios en las paradas del tranvía.


martes, 7 de octubre de 2014

Embadurnándonos de barro




















































El pasado fin de semana estuvimos haciendo barro. A pesar de ser nuestro padre todo un experto, nosotras sabemos más bien poco, el objetivo era sobre todo idear formas y disfrutar embadurnándonos.

Hemos hecho con las enanas cosas sencillas: cuentas para hacer collares, un pisapapeles, una serpiente y una figura amorosa de monigotes. Luego lo hemos pintado todo y ahora, que ya está seco, lo colocaremos en la estantería esperando que no se caiga al suelo y nos dure mucho tiempo... eso será lo más difícil.